BID ve a México con margen de oportunidad en la incertidumbre global

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El Banco Interamericano de Desarrollo sostuvo que México mantiene estabilidad económica relativa y puede aprovechar el reacomodo internacional para atraer inversión, reforzar infraestructura y ampliar políticas sociales.

El presidente del BID, Ilan Goldfajn, afirmó en la Ciudad de México que el país ha mostrado mayor capacidad para enfrentar choques externos, apoyado por la baja de la inflación y el crecimiento de las exportaciones. También señaló que América Latina vive una etapa de estabilidad relativa, aunque su crecimiento sigue por debajo de lo esperado.

Goldfajn explicó que México tiene una ventana importante de oportunidad a partir del Plan México y del Plan Nacional de Infraestructura. Según lo planteado por el organismo, esos proyectos podrían recibir respaldo financiero por hasta 25 mil millones de dólares en los próximos seis años, a través del BID y BID Invest.

Laura Ripani, representante del Grupo BID en México, informó que durante 2025 el organismo canalizó 1,069 millones de dólares al país y que en lo que va de 2026 la cifra ya supera 1,300 millones de dólares. Entre los proyectos recientes destacó un financiamiento de 500 millones de dólares para fortalecer la coordinación federal en la construcción de un sistema nacional de cuidados.

El respaldo involucra a la Secretaría de Hacienda, el IMSS, la Secretaría de las Mujeres y el DIF, con el objetivo de articular políticas públicas en un área históricamente relegada. Además, el BID indicó que su agenda en México incluye impulso a la inversión, instalación de 100 a 120 centros comunitarios y apoyo a la digitalización financiera.

Goldfajn agregó que el actual entorno global, aunque incierto, abre oportunidades para América Latina porque varios países buscan diversificar cadenas de suministro y acercarse a socios confiables. Durante su visita, también sostuvo reuniones con Édgar Amador Zamora, Marcelo Ebrard y Roberto Velasco.

Análisis 4T

La lectura del BID confirma que México entra a una etapa decisiva: ya no basta con resistir la volatilidad externa, ahora toca convertirla en palanca de desarrollo con Estado fuerte, inversión pública y planificación. En ese sentido, los proyectos de infraestructura y cuidados dejan ver que la política económica puede ir más allá del mercado y colocarse al servicio de la cohesión social.

El dato de los 25 mil millones de dólares potenciales importa no solo por su volumen, sino por la orientación que se les dé. Si el financiamiento termina fortaleciendo soberanía productiva, infraestructura social y empleo con valor agregado, México puede aprovechar el reacomodo global sin caer en dependencia ni en la lógica del viejo régimen, donde la apertura se traducía en privilegio para pocos y costo para muchos.

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