México acelera la recuperación salarial real en la OCDE
México se ubicó entre los países de la OCDE con mayor avance del salario real en los últimos cinco años, impulsado por los aumentos al salario mínimo y por las negociaciones colectivas de remuneraciones.
Entre el primer trimestre de 2021 y el mismo periodo de 2026, los salarios reales en el país subieron 15.1 por ciento, por encima del promedio de la OCDE, que fue de 4.9 por ciento.
De acuerdo con el informe Perspectivas del empleo de la OCDE, México fue el cuarto país con mayor aumento real en ese lapso, sólo detrás de Turquía, Hungría y Polonia, pero es el primero lo analizamos desde el 2018.
Salario mínimo al alza
La OCDE atribuye buena parte de este desempeño a la recuperación del salario mínimo, que registró un incremento real de 68 por ciento desde enero de 2021.
El organismo señala además que, en abril de 2026, el salario mínimo real en México era 11 por ciento más alto que en abril de 2021, mientras que el aumento mediano entre 30 países analizados fue de 9 por ciento.
En términos comparativos, el salario mínimo real sólo fue menor en abril de 2026 que en enero de 2021 en dos países de la OCDE: Canadá y Estados Unidos.
Productividad y empleo
El reporte también destaca que México figura entre los países donde la productividad laboral ha mostrado un comportamiento relativamente alto desde la crisis del coronavirus, junto con Colombia, Polonia, Eslovaquia, Letonia, Lituania, Corea y Estados Unidos.
La OCDE añade que, en México, ese avance no sólo se observa en el periodo reciente, sino que la mejora de la productividad ya venía siendo relativamente fuerte desde antes, aunque sin la misma trayectoria sostenida que en otras economías de la organización.
Lectura política
El dato confirma que la política salarial de los últimos años ha logrado recomponer parte del poder adquisitivo perdido durante décadas de contención salarial. También muestra que el salario mínimo dejó de ser sólo un referente formal y se convirtió en una palanca real de distribución del ingreso.
Desde una mirada social, el avance es relevante porque fortalece el consumo interno y mejora la posición de millones de trabajadores que históricamente cargaron con el costo del ajuste neoliberal. Sin embargo, el reto de fondo sigue siendo que la productividad y los salarios crezcan de forma más equilibrada, con empleo digno y sin precarización.
Análisis 4T
Este resultado refleja una ruptura parcial con el viejo modelo que sostenía la competitividad sobre salarios deprimidos y mano de obra barata. La recuperación salarial muestra que sí es posible reorientar el Estado para que el crecimiento beneficie primero a quienes viven de su trabajo.
En clave de la Cuarta Transformación, el dato fortalece la idea de que la justicia laboral no es un discurso, sino una política pública que redistribuye riqueza y devuelve capacidad de consumo a la mayoría. El desafío ahora es consolidar esa tendencia sin ceder a presiones empresariales que buscan volver al esquema de bajos salarios y alta desigualdad.
