Remesas en México alcanzan 5.472 mdd en junio y acumulan cuatro meses de crecimiento

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Los envíos de dinero desde el extranjero a México sumaron 5 mil 472 millones de dólares en junio de 2026, un aumento anual del 4,2%, informó el Banco de México (Banxico). Con este resultado, las divisas captadas acumularon cuatro meses consecutivos de crecimiento y registraron uno de los montos mensuales más altos del año.

El banco central destacó que cada envío promedió 422 dólares, la cifra más alta para cualquier mes desde que comenzó el registro de este indicador en 1995. Este incremento en el monto promedio se dio pese a una ligera disminución en el número de operaciones: en junio se registraron 12,97 millones de transferencias, frente a 12,92 millones en el mismo mes de 2025.

Entre enero y junio, las remesas acumularon 30 mil 759 millones de dólares, un incremento del 2,9% respecto al mismo periodo del año anterior. Banxico señaló que, hasta junio, estos flujos aún no reflejan un impacto por las nuevas medidas anunciadas por Estados Unidos para reforzar la identificación de quienes realizan estas transferencias, disposiciones que entrarán en vigor durante agosto.

Los recursos provienen en su mayoría de Estados Unidos, donde la comunidad migrante mexicana mantiene un papel central en el envío de divisas a sus familias. De acuerdo con análisis de instituciones financieras, el comportamiento de las remesas en 2026 ha estado vinculado a condiciones laborales más estables para los migrantes en el mercado estadounidense, así como a una mayor digitalización de los envíos.

Análisis 4T

El crecimiento de las remesas es un indicador de la fortaleza y el sacrificio de millones de mexicanos en el exterior, pero también evidencia una paradoja estructural: mientras estos recursos se convierten en un pilar para la economía familiar, el Estado mexicano sigue sin contar con una estrategia integral de desarrollo que reduzca la necesidad de migrar.

Las nuevas medidas de Estados Unidos, que incluyen requisitos más estrictos de identificación y gravámenes adicionales, podrían frenar este flujo en los próximos meses. Esto pone de relieve la vulnerabilidad de depender de decisiones externas para sostener una parte relevante del ingreso de millones de hogares. Desde la óptica de la Cuarta Transformación, el reto es claro: fortalecer la economía interna, generar empleo digno y construir condiciones para que las remesas dejen de ser un mecanismo de supervivencia y se conviertan en un complemento dentro de un modelo de desarrollo nacional soberano.

La digitalización de los envíos y el impulso a plataformas públicas como Finabien Paisano son pasos en la dirección correcta, pero insuficientes si no se acompañan de políticas que reduzcan la migración forzada. La verdadera soberanía económica no se mide por el monto de las remesas, sino por la capacidad de retener a nuestra gente con oportunidades reales en su tierra.

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