«Al vencedor le corresponde el botín»: Trump justifica intervención en Venezuela
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió públicamente a la operación militar que su país ejecutó contra Venezuela el 3 de enero de 2026, en la que fueron capturados el entonces mandatario Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Durante un evento en Las Vegas, Nevada, Trump afirmó: «Hemos pagado la guerra con lo que hemos extraído, muchas, muchas, muchas veces», en una declaración que evoca la lógica de apropiación de recursos tras un conflicto armado.
El mandatario estadounidense también aseguró que su país controla actualmente el 60% del petróleo mundial, contabilizando los recursos venezolanos como parte del potencial nacional. Esta afirmación se produce en un contexto de reconfiguración geopolítica tras la intervención, conocida como Operación Resolución Absoluta (Operation Absolute Resolve), que incluyó bombardeos estratégicos en Caracas y centros de mando militares, así como el despliegue de fuerzas especiales para la captura de Maduro y Flores.
Captura y traslado a Nueva York
Maduro y Flores fueron trasladados a Nueva York para enfrentar un juicio por su presunta participación en actividades de «narcoterrorismo», tráfico de drogas y posesión de armas de fuego. Ambos se declararon inocentes de los cargos en su contra ante un tribunal federal de Manhattan el 5 de enero de 2026. Permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn mientras avanza el proceso judicial.
Tras la captura de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela transfirió temporalmente la Presidencia a Delcy Rodríguez, quien hasta entonces se desempeñaba como vicepresidenta ejecutiva. El fallo judicial ordenó que Rodríguez asumiera y ejerciera, en condición de «encargada», todas las atribuciones inherentes al cargo de Presidente de la República, con el fin de garantizar la continuidad administrativa del Estado.
Negociaciones bilaterales en curso
Durante la gestión de Rodríguez, autoridades estadounidenses y venezolanas comenzaron a negociar una nueva agenda bilateral que incluye cooperación contra el narcotráfico, la liberación de fondos venezolanos congelados, la venta de petróleo del país sudamericano, la exploración minera y la reanudación del diálogo diplomático. La administración Trump se refiere al gobierno de Rodríguez como «interino», término que también repiten sectores de la oposición y organizaciones de la sociedad civil venezolana.
El chavismo, por su parte, se ha negado a declarar la falta absoluta de Maduro, argumentando que la intervención militar extranjera no figura entre las causales constitucionales para la vacancia presidencial. Esta postura ha generado un debate sobre la legitimidad del ejercicio de la Presidencia en Venezuela, mientras el país enfrenta una crisis humanitaria y económica agravada por la inestabilidad política.
Análisis 4T
La frase de Trump —»al vencedor le corresponde el botín»— desnuda la lógica imperial que ha guiado históricamente las intervenciones estadounidenses en América Latina. No se trata de una operación humanitaria ni de un esfuerzo por restaurar la democracia, sino de un cálculo geopolítico para asegurar el control de recursos estratégicos, en este caso el petróleo venezolano, que representa una de las reservas más grandes del planeta.
Desde la óptica de la Cuarta Transformación, este hecho representa una regresión peligrosa al derecho de conquista y una violación flagrante de los principios de soberanía y no intervención que han sido pilares de la política exterior de México. La intervención en Venezuela no es un caso aislado: es parte de una doctrina de seguridad nacional que subordina el derecho internacional a los intereses unilaterales de Washington.
La captura de un jefe de Estado y su traslado forzoso a otro país para ser juzgado establece un precedente inquietante que podría utilizarse contra cualquier gobierno que no se alinee con los designios estadounidenses. La verdadera independencia de América Latina no se construye con ocupaciones militares, sino con la integración regional, la autodeterminación de los pueblos y la defensa de un orden internacional basado en el respeto mutuo. México debe mantener su condena firme a cualquier intervención extranjera y reafirmar su compromiso con la paz y la soberanía de las naciones.
