EU asegurará control sobre 65 mil millones de barriles de petróleo venezolano
Caracas y Washington anunciaron el 28 de agosto de 2026 un “acuerdo histórico” que otorga a Estados Unidos el control mayoritario de 17 campos petroleros en Venezuela, con un potencial de 65 mil millones de barriles de reservas probadas. El pacto prevé inversiones privadas superiores a 100 mil millones de dólares y proyecciones de ingresos fiscales por 209 mil millones para el Estado venezolano.
Términos del acuerdo
Donald Trump declaró que el convenio asegura “el control mayoritario de Estados Unidos sobre más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela”, lo que, según él, “más que duplica las reservas petroleras” de su país. La negociación fue conducida por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Peter Hegseth, junto con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en alianza con el sector privado.
Delcy Rodríguez confirmó el acuerdo y detalló que contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos, con un potencial probado de 65 mil millones de barriles, una inversión estimada en más de 100 mil millones de dólares y más de 209 mil millones de dólares en tributos para el Estado. La mandataria precisó que el convenio involucra la operación en esos 17 campos, aunque no aclaró cuántas ni cuáles empresas participarán.
Magnitud y contexto
Las reservas probadas de Venezuela ascienden a 303 mil millones de barriles de crudo, según informes históricos de la OPEP, por lo que este acuerdo implica que Estados Unidos tendría control operativo sobre más de 21 por ciento de las reservas de la nación sudamericana. El volumen previsto supera ampliamente el mayor acuerdo previo realizado por el país bolivariano: en 2010, bajo el gobierno de Hugo Chávez, se firmaron contratos para el desarrollo masivo del bloque Carabobo en la Faja del Orinoco, con empresas como Chevron, Repsol y ONGC, que involucraban la extracción de 50 mil millones de barriles de crudo extrapesado e inversiones por el orden de 40 mil millones de dólares.
Un funcionario de la Casa Blanca indicó a CNN que el acuerdo negociado otorgará a Estados Unidos “el control efectivo del 55 por ciento de la producción de una nueva empresa conjunta privada, que será la segunda petrolera privada más grande del mundo por volumen de reservas”. Otro funcionario señaló a la cadena CBS que el acuerdo incluiría el otorgamiento de una concesión de 100 años a una empresa conjunta privada, mientras que Delcy Rodríguez informó que el acuerdo petrolero tendrá una vigencia de 25 años con un objetivo de producción superior a 1.5 millones de barriles diarios.cnnespanol.
Reconfiguración geopolítica
La agresión militar estadounidense contra Venezuela del pasado 3 de enero reconfiguró las relaciones entre Washington y Caracas. Luego del secuestro de Nicolás Maduro y su traslado a una prisión en Nueva York, Washington aceleró el aseguramiento de inversiones nacionales en la industria petrolera venezolana, previamente cercada y reducida por un inmenso aparato de sanciones emitidas por el Departamento del Tesoro. El gobierno de Delcy Rodríguez ha facilitado el desarrollo de esta nueva relación, que con el acuerdo anunciado adquiere características sin precedente.
Trump aseguró que el acuerdo “reducirá sustancialmente los precios de la gasolina para los estadunidenses durante muchos años” y precisó que el acuerdo involucra “una alianza con el sector privado”. Marco Rubio comentó la publicación de Trump asegurando que lo acordado significará “unos 100 mil millones en inversión privada” para Venezuela.
Reacciones y críticas
El acuerdo ha desatado una avalancha de críticas. Varios expertos cuestionan la magnitud de la cesión de reservas, y exministros chavistas han calificado el pacto como “entreguista”. Rafael Ramírez, quien fungió como exministro de Petróleo y expresidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA) durante la gestión del expresidente Hugo Chávez, rechazó la firma del acuerdo entre Estados Unidos y Venezuela para otorgar al país gobernado por Donald Trump el control mayoritario de 17 yacimientos y más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano.
Delcy Rodríguez defendió el acuerdo e insistió en que el petróleo seguirá siendo propiedad de Venezuela, aunque el entendimiento le permitirá a Estados Unidos tener el control de 22 por ciento de las reservas venezolanas. La mandataria celebró el nuevo acuerdo petrolero establecido entre su Gobierno y el de Estados Unidos, con el argumento de que significará inversiones e ingresos para los venezolanos e impulsará “el renacimiento” de su país.
Análisis 4T
Este acuerdo no es un simple “renacimiento” económico: es la consumación de una entrega sin precedentes de la soberanía energética de Venezuela. Que Estados Unidos obtenga el control mayoritario de 65 mil millones de barriles —más de una quinta parte de las reservas probadas del país— bajo la figura de una empresa conjunta privada, con concesiones de hasta 100 años y el 55 por ciento de la producción, configura un modelo de neocolonialismo energético disfrazado de “inversión”.cnnespanol.
La narrativa de “recuperación” y “modernización” choca con la realidad de que el Estado venezolano cede el control operativo de sus recursos estratégicos a una potencia extranjera, en un contexto marcado por la intervención militar y el secuestro de su expresidente. Lejos de fortalecer la autonomía nacional, este pacto consolida la dependencia y subordina el destino de la nación a los intereses geopolíticos y corporativos de Washington.
Frente a la retórica de “duplicar reservas” y “bajar la gasolina”, lo que se juega aquí es la disputa por el control de uno de los mayores patrimonios petroleros del planeta. La verdadera transformación no pasa por entregar el petróleo a empresas privadas extranjeras, sino por recuperar la soberanía sobre los recursos naturales, garantizar que los ingresos sirvan al pueblo y construir un modelo energético que priorice la justicia social y la independencia nacional.
