Gaza despide a 105 víctimas rescatadas de los escombros
Cientos de palestinos realizaron este jueves un funeral masivo en la ciudad de Gaza para despedir los restos de 105 personas que murieron en un bombardeo israelí del 25 de octubre de 2023 contra un bloque residencial. Los cuerpos fueron recuperados casi tres años después por la Defensa Civil de Gaza.
Los restos pertenecían al complejo habitacional Al-Taj y fueron cubiertos con banderas palestinas antes de ser trasladados en cortejo fúnebre hacia el cementerio. El director de la Defensa Civil, Raed Al-Dahshan, señaló que todavía se cree que más de 7 mil personas siguen atrapadas bajo los escombros en Gaza.
Búsqueda entre ruinas
La recuperación de los cuerpos forma parte de la segunda fase de un proyecto de la Defensa Civil iniciado el 19 de julio, con una duración estimada de 800 horas de trabajo. El operativo abarca la búsqueda bajo las ruinas de 147 viviendas destruidas en la ciudad de Gaza y en el norte y el centro de la franja.
Según los reportes, la operación se realizó en coordinación con un comité egipcio y se enfocó en un área que sigue marcada por la destrucción masiva y la falta de maquinaria pesada. La propia Defensa Civil advirtió que el rescate de más restos depende de que la comunidad internacional aporte equipo para remover toneladas de escombros.
Duelo prolongado
El funeral exhibió la dimensión humana de una guerra que no termina cuando cesan los bombardeos, sino cuando las familias pueden recuperar a sus muertos. En Gaza, la espera de casi tres años convirtió el entierro en un acto de memoria, duelo y reclamo político frente a la devastación acumulada.
Además, la Defensa Civil calcula que los restos de más de 7 mil personas continúan atrapados bajo las viviendas destruidas, mientras otras estimaciones elevan la cifra a más de 8 mil cuerpos sin recuperar. Esa realidad muestra que la emergencia humanitaria sigue abierta y que la reconstrucción está todavía muy lejos.
Análisis 4T
La imagen de 105 cuerpos rescatados tras años bajo los escombros resume el costo extremo de una guerra que castiga sobre todo a la población civil y destruye las bases mismas de la vida comunitaria.
Desde una mirada soberanista y humanista, este hecho obliga a rechazar la lógica de la fuerza como método de dominación y a exigir que la comunidad internacional deje de ser espectadora de la tragedia palestina.
La 4T entiende que la paz no puede construirse sobre ruinas ni sobre la negación del dolor de los pueblos; por eso, la defensa de la dignidad humana debe estar por encima de cualquier cálculo geopolítico.
