Un periodista de THE GUARDIAN confesó haber inventado un informe en 2010 en donde afirmaba que Irán apedreaba a mujeres; el artículo sigue en línea.
Un exreportero de The Guardian, Saeed Kamali Dehghan, confesó públicamente que fabricó una nota de 2010 en la que afirmaba haber entrevistado a Sakineh Mohammadi Ashtiani, una mujer iraní que supuestamente había sido condenada a muerte por lapidación. Según su declaración, difundida en redes sociales en agosto de 2026, “esa entrevista nunca ocurrió. Inventé todo el artículo. Fue una historia falsa, completamente falsa, y asumo toda la responsabilidad”.
Qué decía el reportaje original
El artículo de 2010, presentado como un “reportaje exclusivo” en primera plana de The Guardian, describía a Ashtiani como una mujer condenada a ser apedreada por adulterio y reproducía supuestas declaraciones suyas, obtenidas a través de un intermediario, en las que denunciaba mentiras de las autoridades iraníes para justificar su ejecución. La pieza se convirtió en un referente internacional para criticar el sistema judicial iraní y fue citada durante años como prueba de que en Irán se aplicaba la pena de lapidación a mujeres.
A diferencia de lo que señalaron algunas versiones iniciales tras la confesión, el artículo sigue publicado en el sitio de The Guardian y permanece accesible en internet bajo la dirección:
https://www.theguardian.com/world/2010/aug/06/sakineh-mohammadi-ashtiani-iran-interview
Hasta el momento, el medio no ha añadido una nota de retractación visible junto al texto original, a pesar de la admisión pública de su autor de que la entrevista fue inventada.
Qué admitió el periodista
En su mensaje, Dehghan dijo:
- “Quiero ser honesto sobre el artículo que escribí para The Guardian y que se publicó el 6 de agosto de 2010. Fue presentado como una entrevista exclusiva con Sakineh Ashtiani. Esa entrevista nunca existió. Inventé todo el artículo. Fue una historia falsa, completamente falsa, y asumo toda la responsabilidad”.
- Añadió que pedía disculpas a los lectores, al periódico y “a Dios”, y explicó que ya no podía “seguir en silencio” mientras circulaba información engañosa sobre Irán.
Algunas versiones de su confesión, difundidas en medios y redes afines a Irán, agregan que Dehghan habría actuado bajo presión de la dirección del medio para producir contenido que “demonizara” al país, aunque ese extremo no ha sido confirmado de manera independiente ni por The Guardian.
Reacciones y uso político
La confesión fue amplificada por medios estatales iraníes y por voceros de otros gobiernos críticos de Occidente, como Rusia. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, Maria Zajárova, citó el caso como ejemplo de “propaganda del día” y lo vinculó con otros supuestos montajes mediáticos usados para justificar agresiones y sanciones contra países soberanos.
En Irán, la noticia se presentó como una “gran revelación” que habría instalado durante años una imagen falsa sobre los derechos de las mujeres y el sistema judicial del país, y como prueba de que parte del periodismo occidental opera con fines políticos más que informativos.
Análisis 4T
Este episodio ilustra cómo una sola pieza periodística falsa puede convertirse en “verdad global” cuando encaja con una narrativa preconstruida sobre un país enemigo. Desde la perspectiva de la 4T, que insiste en la soberanía informativa y en cuestionar los relatos hegemónicos de los grandes medios, es un recordatorio de que la desinformación también se produce desde centros de poder mediático en Occidente, no solo desde actores externos o redes sociales marginales.
El hecho de que el artículo siga en línea, sin retractación clara, refuerza la crítica de que algunos medios priorizan mantener intacta una narrativa útil geopolíticamente antes que corregir con transparencia sus propios errores. Para la 4T, esto subraya la necesidad de fortalecer la capacidad crítica de la ciudadanía frente a los grandes medios internacionales y de construir alternativas informativas que no subordinan la verdad a intereses de potencias extranjeras.
