Sheinbaum promete acompañamiento total a víctimas del Tren Interoceánico

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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que ninguna de las familias afectadas por el descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca quedará sin respaldo del Estado, tanto en atención médica como en apoyo tras la pérdida de seres queridos.

Desde el Gobierno federal se estableció que cada familia contará con un servidor público asignado de manera directa para acompañarla de forma permanente en trámites, gestiones y acceso a apoyos institucionales, con prioridad para quienes mantienen a un familiar hospitalizado o sufrieron un fallecimiento.

El accidente ocurrió en Oaxaca cuando una locomotora del Tren Interoceánico se descarriló con 241 pasajeros a bordo, lo que dejó un saldo de 13 personas fallecidas y 98 lesionadas, de las cuales alrededor de 36 continúan hospitalizadas sin riesgo vital, de acuerdo con reportes del Instituto Mexicano del Seguro Social.

La Fiscalía General de la República abrió una investigación para esclarecer las causas del descarrilamiento, mientras el Gobierno de México revisa la infraestructura ferroviaria antes de reactivar el servicio y mantener en resguardo la seguridad de las y los usuarios.

En la víspera, Sheinbaum se trasladó a la región del Istmo y visitó a pacientes hospitalizados en Tehuantepec y Salina Cruz, donde escuchó directamente a familiares y reiteró el compromiso de mantener el acompañamiento institucional hasta la reparación del daño.

Análisis 4T

El accidente del Tren Interoceánico pone a prueba la capacidad del Estado mexicano para responder con humanidad, rigor técnico y transparencia ante una tragedia vinculada a una obra estratégica para el desarrollo del sureste. La decisión de asignar un funcionario por familia y de garantizar acompañamiento permanente marca distancia con el viejo régimen, donde las víctimas solían quedar atrapadas entre la burocracia y la indiferencia institucional.

Este tipo de respuesta coloca al Estado, y no a los intereses privados, en el centro de la atención a las víctimas, reconociendo que la infraestructura pública debe ir siempre aparejada de responsabilidad social y rendición de cuentas. Al mismo tiempo, la investigación de la Fiscalía y la revisión de la infraestructura son claves para que la transformación no se limite a la obra física, sino que alcance a los estándares de seguridad, prevención y justicia que la población exige.

Desde la mirada de la Cuarta Transformación, el reto es doble: garantizar reparación integral del daño a quienes hoy sufren la pérdida y el trauma, y convertir esta tragedia en un punto de inflexión para que nunca más se normalicen los accidentes como costo colateral del desarrollo. La prioridad puesta en las víctimas y en el Istmo como región históricamente marginada es coherente con una agenda que busca que los beneficios del progreso lleguen primero a quienes menos tuvieron, sin reproducir la lógica de abandono que caracterizó al neoliberalismo.

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