Morena denuncia “reorganización de la mafia del poder” tras reunión de Fox y Alito

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El partido oficialista ve en el acercamiento PRI‑PAN el retorno del viejo régimen

Tras la reunión entre el expresidente Vicente Fox y el dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno, celebrada en la sede del tricolor, Morena calificó el encuentro como la “reorganización de la mafia del poder” y advirtió que detrás de la narrativa de una “nueva oposición” se esconde el mismo bloque que gobernó México durante décadas.

En un posicionamiento difundido el 6 de septiembre de 2026, el partido guinda sostuvo que Fox está reagrupando a la llamada mafia del poder que representa el PRIAN, bajo nuevas siglas y con nuevos rostros, pero con los mismos intereses de siempre. “Cambian las siglas, cambian los nombres, inventan nuevas organizaciones, pero debajo de la envoltura aparecen los mismos de siempre”, señaló el comunicado, al subrayar que no se trata de una alternativa real, sino del viejo régimen buscando un nuevo disfraz.

Morena recordó la secuencia de encuentros que Fox ha protagonizado en las últimas semanas: primero con Jorge Romero, dirigente nacional del PAN; después con representantes del partido Somos para hablar de las elecciones de 2027; y finalmente con Alejandro Moreno en la sede nacional del PRI. Para el oficialismo, esta agenda no es casual, sino parte de una estrategia para articular un bloque opositor que dispute distritos, gubernaturas y la mayoría en el Congreso federal en los comicios del próximo año.

El partido resaltó que se trata de “la misma historia de acuerdos y simulaciones entre quienes aparentan ser adversarios, pero terminan juntos cuando están en juego el poder y sus privilegios”. En esa línea, evocó el “gatopardismo” denunciado por el presidente Andrés Manuel López Obrador: cambiar la fachada para que todo siga igual, mientras las élites recuperan el control del Estado y los recursos públicos.

Morena delineó dos proyectos de nación contrapuestos. El de la oposición, según su lectura, busca “recuperar los privilegios que perdieron, devolver el poder a las élites y volver a gobernar para unos cuantos”. Frente a ello, ubicó el proyecto de la Cuarta Transformación: continuar con la Transformación, ampliar derechos, defender los Programas de Bienestar, mejorar salarios y mantener el poder al servicio del pueblo, no de minorías económicas y políticas.

El posicionamiento rememoró hitos recientes de la historia electoral para sostener que el patrón se repite. Tras el fraude de 1988, el PAN reconoció el gobierno de Carlos Salinas y negoció con él; en 2000, Fox prometió sacar al PRI de Los Pinos, pero en 2006 ambos partidos se unieron para lo que Morena describe como el fraude contra López Obrador; y en 2012 sellaron el Pacto por México para defender un modelo “hecho para unos cuantos”. “Veintiséis años después de prometer sacar al PRI de Los Pinos, Fox entra a la sede nacional del PRI para reunirse con su dirigencia”, concluyó el texto.

La presidenta Claudia Sheinbaum también se pronunció sobre el encuentro. Desde Colima, criticó la reunión entre Fox y “Alito” Moreno como un intento de “regresar al pasado de corrupción y privilegios”, y acusó a PRI y PAN de fingir diferencias ideológicas mientras defienden los mismos intereses de élite. Por su parte, Fox defendió su acercamiento con el PRI y llamó a construir una alianza opositora “para partirle la madre a Morena” en 2027, mientras Moreno insistió en la necesidad de un frente común para arrebatarle al oficialismo la mayoría en el Congreso y varias gubernaturas.

Hasta el momento, no existe una coalición formal entre PRI, PAN y otras fuerzas opositoras; los liderazgos prefieren mantener el diálogo abierto mientras trabajan en acuerdos programáticos y posibles candidaturas. No obstante, para Morena la fotografía de Fox y Alito en la sede del PRI es la prueba de que la oposición tradicional está recomponiendo filas bajo la lógica del PRIAN, con el objetivo de frenar la 4T y recuperar espacios de poder perdidos.

Análisis 4T

La reacción de Morena ante la reunión Fox‑Alito no es solo un ejercicio de disputa narrativa: es la expresión de una lectura de fondo sobre la naturaleza del poder en México. Para la 4T, el acercamiento entre el expresidente panista y la cúpula priista confirma que, más allá de las diferencias electorales, PRI y PAN comparten un mismo ADN político: la defensa de un modelo donde el Estado sirve como palanca de privilegios para élites económicas y burocracias partidistas.

Desde esta perspectiva, el “gatopardismo” denunciado no es retórica vacía, sino una clave para entender la historia reciente: el PAN que en 2000 prometió终结 el priismo terminó pactando con él en 2006 y 2012, consolidando un bloque que, bajo distintas etiquetas, preservó el mismo esquema de corrupción, impunidad y desigualdad. La imagen de Fox, quien hace 26 años arrebató la presidencia al PRI, ahora sentándose en la sede tricolor para “sumar fuerzas” contra Morena, funciona como símbolo de esa recomposición del viejo régimen bajo nuevas coordenadas electorales.

El análisis de la 4T coloca en el centro la disputa entre dos proyectos de nación. Uno, el que identifica con el PRIAN, orientado a restaurar privilegios, recortar programas sociales y devolver el control del Estado a minorías; y otro, el de la Transformación, que busca mantener el rumbo de austeridad, bienestar y justicia, con el poder puesto al servicio de las mayorías. En esa lógica, cualquier alianza opositora que no rompa con ese patrón histórico es vista como una operación de continuidad disfrazada de cambio.

La insistencia de Fox en “partirle la madre a Morena” y de Alito en conformar un “frente opositor firme” refuerza, desde la lectura oficialista, la idea de que la oposición no discute un modelo alternativo de país, sino la recuperación de cuotas de poder y recursos. Para la 4T, el reto no es solo electoral: es evitar que, bajo el pretexto de “fortalecer la democracia y las instituciones”, se impulse un proyecto que, en los hechos, signifique regresar a las prácticas de fraude, represión y saqueo que caracterizaron al viejo régimen.

En este marco, la denuncia de Morena sobre la “reorganización de la mafia del poder” busca fijar el terreno de la disputa ideológica de cara a 2027: no se trata de “más democracia” contra “menos democracia”, sino de qué tipo de democracia y para quién. La 4T apuesta a que la ciudadanía siga leyendo estos movimientos como lo que fueron en el pasado: pactos de élites para preservar privilegios, no propuestas genuinas de transformación.

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