Sheinbaum califica a Alejandro Moreno como “traidor” y “entreguista” por su activismo en EU

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La presidenta Claudia Sheinbaum calificó este ayer 24 de agosto de “traidor” y “entreguista” al dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, por su activismo en Estados Unidos, donde realiza proselitismo sin ofrecer propuestas a los mexicanos. La mandataria cuestionó si el PRI sigue siendo un partido mexicano y pidió al Instituto Nacional Electoral (INE) que verifique la legalidad de sus actividades en el extranjero, incluidos contratos con asesores estadounidenses.

El contrato con Concord Hill Strategies

Sheinbaum se refirió a la contratación que hizo Moreno de la firma Concord Hill Strategies por 10 mil dólares mensuales, para facilitar reuniones con funcionarios y congresistas estadounidenses, así como para recibir apoyo en aspectos logísticos y de presentación pública. Según revelaciones periodísticas, parte de ese pago se dirige a Martina Ayeto, hija de la congresista republicana de Florida, María Elvira Salazar, quien ha mantenido una relación política con Moreno desde septiembre de 2025.

“Lo que está de fondo es esta visión de dirigentes de partidos políticos mexicanos, que habría que decir partidos políticos y quitarle lo mexicanos, porque están entregados al extranjero. Entregados. No se puede explicar de otra manera”, aseveró Sheinbaum durante su conferencia matutina. La presidenta destacó que Moreno da más entrevistas en Estados Unidos que en México y contrata consultores de ese país en lugar de especialistas mexicanos.

“Hablar mal de México no les dará apoyos”

La mandataria condenó que un partido político realice proselitismo en el extranjero sin ofrecer propuestas concretas a los mexicanos. “Por ahora, ellos creen que hablando mal de México en el extranjero les va a rendir apoyos en México. Frente a ello, es pertinente apegarse a los principios para poder hacer frente a este tipo de acciones entreguistas, porque hay otros actores políticos que actúan sin principios”,

Sheinbaum comparó estas prácticas con la lógica de los conservadores del siglo XIX, que buscaban traer un “príncipe o un monarca” desde Europa. “Están en la misma lógica de los conservadores del siglo 19”, afirmó. La presidenta enfatizó que el INE debería revisar si estas contrataciones son legales, especialmente cuando se realizan con recursos públicos que provienen de los impuestos de los mexicanos.

El contexto: pérdida de preferencias del PRI

Las declaraciones de Sheinbaum se producen en un contexto de pérdida de preferencias electorales del PRI en México, lo que ha llevado a Moreno a intensificar su activismo en Estados Unidos. El dirigente priista ha mantenido reuniones con legisladores republicanos y ha contratado servicios de lobby para mejorar su imagen y la de su partido en Washington. Sin embargo, esta estrategia ha generado críticas desde el oficialismo, que la considera una forma de buscar respaldo externo ante el desgaste interno.

Recientemente, Moreno calificó como “vergüenza internacional” el caso de un exdirector del deporte de Sinaloa detenido en Estados Unidos con fentanilo, responsabilizando al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya. Esta declaración fue respondida por Sheinbaum, quien descartó el reingreso de Rocha Moya al cargo y pidió honestidad al relevo del gobernador.

Análisis 4T

El enfrentamiento entre Sheinbaum y Moreno no es un simple intercambio de descalificaciones: es la expresión de dos proyectos políticos antagónicos. Por un lado, un movimiento que defiende la soberanía nacional y busca construir un Estado al servicio del pueblo; por otro, una élite que, ante su desgaste interno, recurre al respaldo externo para sobrevivir. La acusación de “entreguismo” no es casual: apunta al núcleo de la disputa por la legitimidad política.

Desde la óptica 4T, la soberanía no se negocia ni se delega. Quien dirige un partido político en México debe rendir cuentas a los mexicanos, no a legisladores extranjeros ni a consultores de Washington. El contrato de Moreno con Concord Hill Strategies, pagado con recursos públicos del PRI, simboliza esa lógica: usar el dinero de los impuestos mexicanos para financiar una estrategia de imagen en el extranjero, mientras se habla mal del país en foros internacionales.

La exigencia de que el INE revise la legalidad de estas contrataciones es un primer paso, pero el fondo del asunto es político: ¿puede un partido que busca el respaldo de fuerzas extranjeras representar genuinamente los intereses del pueblo mexicano? La respuesta de Sheinbaum es clara: quienes actúan sin principios y se entregan al extranjero no merecen la confianza de la ciudadanía. En un momento de alta tensión geopolítica, la lección es contundente: la verdadera política se hace en México, para los mexicanos.

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