Publican reforma para llevar la jornada a 40 horas

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La medida entra en vigor el 1 de enero de 2027, pero su aplicación será gradual hasta 2030.

En el marco del Día del Trabajo, el Gobierno de México publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma a la Ley Federal del Trabajo para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. El decreto fija una transición escalonada y contempla que la nueva duración plena se alcance en 2030.

La disposición transitoria establece que la reducción será de dos horas por año a partir de 2027: 48 horas en 2026, 46 en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y 40 en 2030. También precisa que por cada seis días de trabajo deberá otorgarse al menos un día de descanso con goce de salario y prestaciones íntegras.

Las modificaciones alcanzan los artículos 59, 61, 66, 68, 69, 71 y 132 de la Ley Federal del Trabajo. Además, la jornada semanal podrá distribuirse de común acuerdo entre empleadores y trabajadores, con una jornada diaria máxima de ocho horas en el turno diurno, siete en el nocturno y 7.5 en el mixto.

El decreto también regula el tiempo extraordinario: no podrá exceder de 12 horas semanales, ni asignarse por más de tres días a la semana ni por más de cuatro horas diarias. A eso se suma la obligación patronal de contar con un control electrónico de asistencia para registrar el inicio y el fin de la jornada de cada trabajador y entregar esa información a la autoridad cuando se solicite.

Calendario de aplicación

AñoJornada semanalObservación
202648 horasPeriodo de ajuste a partir del 1 de mayo
202746 horasReducción de dos horas
202844 horasReducción de dos horas
202942 horasReducción de dos horas
203040 horasJornada plena

Las multas por incumplir con el registro electrónico irán de 250 a 5 mil UMA, equivalente a un rango de 29 mil 327 a 586 mil 550 pesos. Aunque el decreto entra en vigor este 1 de mayo, el periodo entre esa fecha y el 31 de diciembre funcionará como etapa de ajuste para trabajadores, empresas y autoridades laborales.

Análisis 4T

La reforma representa un avance social largamente postergado y coloca en el centro un principio básico de justicia laboral: trabajar menos horas sin perder salario ni derechos.

En términos políticos, la medida rompe con la lógica del viejo régimen, que durante décadas normalizó jornadas extensas y condiciones de desgaste como si fueran inevitables. Aquí el Estado interviene para corregir una relación desigual entre capital y trabajo, no para favorecer privilegios empresariales.

El calendario gradual muestra una transición ordenada, pero también revela que la disputa no será técnica sino de poder: quién asume el costo de redistribuir el tiempo y la productividad.

Desde la visión de la 4T, reducir la jornada no es solo una reforma laboral, sino una apuesta por dignificar la vida de la clase trabajadora y recuperar el tiempo como un derecho social, no como una mercancía.

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