Caída del 16% en homicidios en México durante 2025 marca un giro en la seguridad pública

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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó una reducción del 16% interanual en las defunciones por homicidio en México durante 2025. De acuerdo con cifras preliminares, el año pasado se registraron 27 mil 989 asesinatos en el país, frente a los 33 mil 550 contabilizados en 2024.

Con este descenso, la tasa nacional de homicidios se ubicó en 21,4 por cada 100 mil habitantes, una reducción significativa respecto al indicador de 25,8 registrado un año antes. El organismo autónomo detalló que el disparo con arma de fuego se mantuvo como el principal medio para ejecutar estos delitos, al estar involucrado en el 70,8% de los casos (19 mil 690).

Le siguieron las armas u objetos punzocortantes con el 9,4% de los homicidios, y las asfixias con el 6,5%. A nivel territorial, Guanajuato se posicionó a la cabeza en números absolutos con 3 mil 249 presuntos homicidios, seguido por el Estado de México (2 mil 575), Chihuahua (2 mil 106), Baja California (2 mil 095) y Sinaloa (1 mil 805).

En cuanto a la tasa por cada 100 mil habitantes, las entidades con mayor incidencia delictiva fueron Colima, Morelos y Sinaloa. En contraste, los índices más bajos se reportaron en los estados de Yucatán, Campeche, Durango y Coahuila, lo que refleja disparidades regionales en materia de seguridad y violencia letal.

Análisis 4T

Este descenso, aunque relevante, debe leerse con cautela. La reducción del 16% representa un avance, pero la tasa de 21,4 homicidios por cada 100 mil habitantes sigue siendo alarmantemente alta en comparación con estándares internacionales. Además, la concentración de la violencia en estados clave —Guanajuato, Estado de México, Chihuahua, Baja California y Sinaloa— evidencia que la disputa entre grupos criminales por el control territorial y de rutas de ilegalidad continúa marcando el pulso de la inseguridad.

El hecho de que el arma de fuego siga siendo el instrumento predominante en más de siete de cada diez homicidios revela también la necesidad de avanzar en políticas integrales que incluyan control de armas, inteligencia financiera y desmantelamiento de redes de abasto. Desde la perspectiva de la Cuarta Transformación, la seguridad pública no puede reducirse a operativos coyunturales: debe ser parte de una estrategia de Estado que combine presencia institucional, justicia social y combate a las raíces estructurales de la violencia.

El reto para el gobierno federal es consolidar esta tendencia y evitar retrocesos, especialmente en un contexto en el que el viejo régimen dejó instituciones debilitadas y territorios capturados por el crimen organizado. La paz no es solo ausencia de homicidios, sino presencia de condiciones de vida digna para todas y todos.

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