“El Mayo” recibe cadena perpetua en EU: “la violencia debe de acabar en México” dijo.
El juez Brian Cogan sentenció a Ismael Zambada García a prisión de por vida y ordenó el decomiso de 15 mil millones de dólares, tras su declaratoria de culpabilidad en una causa federal por narcotráfico en Brooklyn.
Nueva York y Washington. Ismael “El Mayo” Zambada García fue formalmente condenado a cadena perpetua, en una resolución que también contempla la confiscación de 15 mil millones de dólares de sus bienes, conforme al acuerdo que aceptó después de declararse culpable de múltiples cargos relacionados con el narcotráfico.
La audiencia fue encabezada por el juez federal Brian Cogan, el mismo que llevó los procesos de Joaquín “El Chapo” Guzmán y de Genaro García Luna en el Tribunal Federal del Distrito Este de Brooklyn. Antes de dictar la pena, el juzgador repasó los cargos, la admisión de culpabilidad y sus consecuencias, y confirmó que el acusado entendía plenamente el alcance de su decisión.
Zambada, vestido con uniforme café claro y camiseta anaranjada, no mostró reacción visible durante la diligencia. Al entrar a la sala, caminó con dificultad y, según el relato judicial, apenas al sentarse dejó escapar un “ay, cabrón”, en una escena que contrastó con la solemnidad del acto.
Cuando el juez le dio la palabra, respondió: “acepto la responsabilidad de lo que hice, lo que hice estuvo mal”. También dijo que aceptaba su castigo y que esperaba que sus palabras sirvieran para disuadir a otros de seguir la ruta del crimen. Añadió que “la violencia debe de acabar en México” y que “no hay honor en la violencia”.
A petición de su abogado, Frank Pérez, Cogan recomendó al Buró de Prisiones que el reo sea colocado en una instalación que cuente con servicios médicos acordes a sus condiciones físicas y mentales, aunque no se detallaron cuáles son. Los fiscales insistieron en que la disculpa no borra décadas de violencia ni a las familias devastadas por el tráfico de drogas en Estados Unidos.
El fallo no sorprendió, porque desde que Zambada compareció por primera vez ante ese tribunal ya había asumido su responsabilidad y renunciado a un juicio, lo que hacía previsible una sentencia de por vida. Aun así, el caso no necesariamente cierra aquí: no se descarta que, más adelante, pueda colaborar con autoridades estadounidenses en expedientes contra criminales, exfuncionarios, políticos, militares y policías en México, a cambio de una eventual reducción de condena.
Análisis 4T
La sentencia a “El Mayo” confirma la magnitud de una estructura criminal que operó durante décadas con violencia, complicidades y enormes ganancias ilícitas, pero también exhibe cómo el narcotráfico se convirtió en un problema transnacional que desbordó fronteras y corrompió instituciones.
Desde una perspectiva soberanista, el caso obliga a mirar más allá del castigo individual: no basta con encerrar a un capo si no se desmantelan las redes financieras, políticas y territoriales que permiten la reproducción de estos poderes fácticos. La justicia real exige atacar también la impunidad, el lavado de dinero y las complicidades de Estado que históricamente han protegido al crimen organizado.
La frase de Zambada sobre que “la violencia debe acabar en México” tiene un peso político ineludible, pero no puede quedar como mera declaración tardía de un hombre condenado de por vida. La verdadera paz no vendrá de los pactos opacos ni de la guerra interminable, sino de instituciones fuertes, inteligencia financiera, prevención social y un Estado que recupere el control del territorio frente a quienes lo han convertido en negocio de muerte.
