Revelan fotos que ligan a hijo de Trump con el consultor Cerimedo, EUA
La abogada boliviana Nadia Beller difundió fotografías que colocan al consultor ultraderechista Fernando Cerimedo en el entorno político de Donald Trump, al aparecer junto a Donald Trump Jr., Brad Parscale y Andy Rivas, socio del argentino. La publicación estalló en medio de un caso que ya mezcla denuncias penales, presión diplomática y una disputa abierta por el control político en Bolivia.
Beller, quien acusa a Cerimedo de haber ordenado un ataque a balazos en su contra, aseguró que presentó ante la justicia boliviana audios, chats, fotografías y documentos sobre su participación en decisiones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), incluyendo la colocación y retiro de funcionarios. También lo vinculó con presuntas operaciones relacionadas con combustible, oro y otras áreas de negocio.
La denuncia se agrava porque Estados Unidos le revocó la visa al fiscal general de Bolivia, Roger Mariaca, a cargo de supervisar las investigaciones contra Cerimedo, y además lo señaló públicamente por supuestos vínculos con el narcotráfico, sin transparentar evidencia suficiente. Poco después, la propia policía boliviana lo detuvo, en un episodio que ha sido leído por amplios sectores como un acto de secuestro político y una señal más de intervención extranjera en la vida institucional del país.

Mariaca rechazó la decisión de Washington, defendió la soberanía boliviana y afirmó que continuará con la investigación pese a la “incomodidad” que genere fuera del país. El fiscal sostuvo que no está para agradar a grupos económicos ni a dirigentes políticos, sino para cumplir la Constitución y la ley, y añadió que no aceptará que su trabajo sea puesto en duda por pronunciamientos provenientes del exterior.
Beller insistió en que el caso no se limita a una denuncia personal, sino que revela una estructura política internacional con ramificaciones empresariales en América Latina. Recordó que Cerimedo no solo enfrenta la acusación por tentativa de feminicidio, sino también pesquisas por posible encubrimiento al narcotráfico, corrupción, legitimación de ganancias ilícitas y usurpación de funciones.
En días recientes, The Washington Post describió a Cerimedo como “el hombre de MAGA” en América Latina, un perfil que refuerza la hipótesis de que su influencia forma parte de una red más amplia de operación política de la ultraderecha en la región. El caso, lejos de cerrarse, abre interrogantes sobre la relación entre campañas electorales, negocios privados y poder extranjero.
Análisis 4T
Lo que ocurre en Bolivia exhibe una vieja práctica del poder imperial: primero se construye la narrativa, luego se castiga al funcionario incómodo y finalmente se intenta imponer una verdad útil para los intereses de siempre. Eso no es cooperación internacional; es intervencionismo disfrazado de legalidad.
Desde una mirada soberanista, resulta inaceptable que un gobierno extranjero revocara la visa de un fiscal, lo exhibiera como narco sin transparentar pruebas y después el aparato policial interno terminara actuando en un clima de presión política. Ese encadenamiento huele a injerencia y a subordinación de las instituciones a intereses ajenos al pueblo boliviano.
La 4T entiende que la justicia solo tiene legitimidad cuando se ejerce sin tutelas externas, sin chantajes diplomáticos y sin redes oscuras que operan entre la ultraderecha, los negocios y la desinformación. Por eso, este caso no solo habla de Cerimedo: habla de cómo el viejo poder sigue intentando gobernar América Latina desde afuera, con presión, propaganda y castigo selectivo.
