Roberto Velasco define su agenda: “Nuestra prioridad será la defensa de la soberanía”
El nuevo titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Roberto Velasco Álvarez, ratificado recientemente como canciller, delineó las prioridades de su gestión ante el cuerpo diplomático y administrativo de la dependencia. Su mensaje fue claro: “Nuestra agenda prioritaria será la defensa de la soberanía nacional y la integridad territorial”.
Velasco subrayó que la estrategia exterior del país estará basada en el respeto mutuo y en el derecho internacional, descartando cualquier enfoque de confrontación. Entre los ejes de trabajo, destacó el impulso al crecimiento económico mediante el fortalecimiento de cadenas de valor, la atracción de inversiones y la protección consular de los mexicanos en el extranjero.
El canciller también señaló que México acompañará el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), manteniendo una cooperación estratégica en materia de seguridad, pero “sin subordinación y en estricto apego a la Constitución y al derecho internacional”. Recalcó que los vínculos con sus socios norteamericanos buscarán consolidar una relación equilibrada y soberana.
En cuanto a América Latina y el Caribe, Velasco ratificó la convicción del gobierno mexicano a favor de la integración regional como principio rector de su política exterior. Aseguró que se fortalecerá la apertura comercial mediante la Alianza del Pacífico y se reafirmarán los valores históricos de solidaridad y no intervención, como los que orientan la relación con Cuba.
Análisis 4T
La definición inicial de Velasco Álvarez marca continuidad con la diplomacia soberanista que la Cuarta Transformación ha impulsado desde 2018: una política exterior que defiende los intereses nacionales sin someterse a presiones externas. Frente a los desafíos del T-MEC y el complejo panorama geopolítico, su planteamiento de “cooperación sin subordinación” reafirma el papel de México como actor autónomo que no negocia su soberanía.
En tiempos donde la seguridad y la economía dependen de equilibrios regionales, la visión del nuevo canciller reivindica el derecho de México a decidir desde sus propias prioridades, no desde las condiciones impuestas por potencias. Además, su apuesta por la solidaridad latinoamericana refleja la vocación humanista del Estado mexicano y su compromiso con una integración justa y digna, alineada con los principios de la 4T: soberanía, respeto y justicia social.
