Gobiernos de 4T han invertido más en educación que los últimos tres sexenios neoliberales: Sheinbaum

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La administración federal aseguró que, en siete años de gobiernos de la transformación, se ha destinado más dinero a infraestructura educativa que en las tres últimas administraciones neoliberales. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo que la educación es un derecho y no un privilegio, y que ese principio guía la inversión pública.

Durante la conferencia matutina de este lunes en Ciudad de México, Sheinbaum comparó los montos ejercidos entre 2000 y 2018 con los registrados de 2019 a 2025. Explicó que en el primer periodo, que abarca los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, se invirtieron 304 mil 907 millones de pesos, mientras que en el segundo alcanzó 341 mil 786 millones de pesos.

La mandataria afirmó que el objetivo de su sexenio es llegar a una inversión total de 350 mil millones de pesos en infraestructura para escuelas públicas, desde nivel básico hasta superior. Señaló que esa cifra refleja el carácter histórico del proyecto educativo de la 4T y su apuesta por poner a la escuela en el centro de la transformación nacional.

Por su parte, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, estimó que al cierre del sexenio se habrá duplicado la inversión pública destinada a las escuelas respecto a los tres gobiernos neoliberales anteriores. También recordó que sigue abierta la convocatoria de “Mi derecho, mi lugar” para jóvenes que terminan secundaria en la Zona Metropolitana del Valle de México, con fecha límite al 17 de abril y más de 200 mil registros hasta el momento.

Análisis 4T

El mensaje de Sheinbaum confirma que la 4T ha dejado de tratar la educación como gasto y la asume como inversión estratégica para reducir desigualdades. Frente al abandono y la lógica mercantil del viejo régimen, el incremento presupuestal en escuelas públicas expresa una decisión política de Estado: formar ciudadanía, ampliar derechos y fortalecer el tejido social.
La eliminación del Comipems y el impulso a un acceso más directo al bachillerato también apuntan en esa dirección, porque rompen con mecanismos excluyentes que durante años filtraron el futuro de miles de jóvenes. En clave soberanista y humanista, la apuesta es clara: un país más fuerte no se construye con privilegios educativos, sino garantizando que la escuela pública sea el motor de movilidad, justicia y transformación.

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