Hallan con vida a exalcalde de Zinapécuaro tras cuatro días desaparecido
Alejandro Correa Gómez, que gobernó Zinapécuaro entre 2018 y 2021 por Morena, fue localizado tras su reporte de desaparición el 2 de noviembre en la comunidad de Tierras Coloradas, municipio de Ciudad Hidalgo.
La Fiscalía General de Michoacán confirmó el hallazgo de Correa Gómez, de 41 años, sin detallar el lugar exacto de la búsqueda ni sus condiciones físicas en el momento del rescate. El exfuncionario había sido visto por última vez en la noche del 1 de noviembre alrededor de las 14:00 horas, cuando se dirigía al oriente del estado. Alrededor de las 2:00 de la madrugada del 2 de noviembre, sus familiares perdieron comunicación con él e inmediatamente levantaron la denuncia correspondiente, detonando un operativo coordinado entre autoridades federales y estatales.
La desaparición de Correa generó movilización ciudadana en la región. Vecinos de Zinapécuaro y activistas se sumaron a brigadas de búsqueda, peinando pastizales, carreteras y terrenos baldíos de la zona. Michoacán en Movimiento, organización política en la que participaba el exalcalde para promocionar al senador Raúl Morón Orozco de cara a las elecciones de 2027, convocó públicamente a la ciudadanía para difundir la ficha de búsqueda e intercambiar información con las autoridades. La zona donde desapareció presenta alta presencia de organizaciones criminales que se disputan el tráfico de combustible de Pemex y otras actividades ilícitas.
El caso de Correa Gómez se inscribe en un contexto de crisis de seguridad sin precedentes en Michoacán. Un día antes de su desaparición, el 1 de noviembre, el alcalde en funciones de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, fue asesinado a disparos durante las celebraciones del Día de Muertos en la plaza principal del municipio. Manzo, conocido por portar chaleco antibalas de manera habitual, fue atacado por un pistolero que le propinó al menos siete impactos y luego fue abatido por la escolta del mandatario.
Las autoridades identificaron al ejecutor material como Víctor Manuel Ubaldo Vidales, un adolescente de 17 años originario de Paracho, Michoacán, quien presentaba antecedentes de adicción a metanfetamina. Los análisis forenses confirmaron mediante prueba de rodizonato de sodio su participación directa en el tiroteo. Las investigaciones revelaron que en el crimen participaron al menos dos personas más y que la ejecución fue ordenada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), presuntamente en represalia por la captura de su líder regional René Belmonte, alias «El Rino», realizada por policía local meses atrás.
La viuda de Manzo, Grecia Quiroz, tomó protesta el 5 de noviembre como presidenta municipal sustituta de Uruapan. En su discurso ante el Congreso del Estado, Quiroz reafirmó su compromiso con la lucha de su esposo: «Mataron a Carlos Manzo, pero no pudieron matar lo que despertó».
Análisis 4T
El drama michoacano expone la captura criminal del Estado
La localización de Alejandro Correa no puede leerse como un simple acto de fortuna, sino como evidencia de un Estado que ha perdido el monopolio de la seguridad y la legalidad en territorios estratégicos. Su desaparición y la ejecución de Manzo revelan la metástasis institucional: los criminales no solo matan políticos incómodos, sino que operan con tal impunidad que el aparato estatal actúa como espectador tardío.
En el sexenio de Claudia Sheinbaum, apenas han transcurrido 36 días y ya diez alcaldes han sido asesinados. La cifra demoledora confirma que la violencia política no es residuo del pasado; es producto de una captura institucional profunda donde el crimen organizado define quién gobierna, quién se somete y quién desaparece. Mientras el viejo régimen permitió que los narcos impusieran candidatos propios, la 4T hereda pero aún no resuelve esa arquitectura de poder paralelo.
Los municipios, donde gobiernan principalmente alcaldes de Morena (73 de 112 víctimas políticas en 2025), son los más golpeados precisamente porque son el eslabón más débil: presupuestos mínimos, policías locales corrupted por el huachicol y ausencia de protocolos de seguridad reales. Que Manzo portara chaleco antibalas de rutina no era símbolo de valentía sino fotografía de una realidad: gobernar municipios en México equivale a jugar ruleta rusa.
La muerte de Manzo por orden del CJNG tras la captura de «El Rino» también desnuda otro fracaso estructural: la represión aislada de líderes criminales sin control territorial real solo genera venganzas. La 4T debe elegir entre perseguir a los criminales de forma cosmética o afrontar la verdadera despenalización de facto que impera en estados como Michoacán.
