Kremlin condena el bloqueo a Cuba y cuestiona las acusaciones de EE.UU. contra Raúl Castro
Moscú calificó de inéditas y devastadoras las consecuencias del bloqueo estadounidense sobre la población cubana, al tiempo que rechazó el uso de métodos de presión contra la dirigencia de la isla.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba “no tiene precedentes” y sostuvo que sus efectos humanitarios para la población cubana son catastróficos. También advirtió que la continua demostración de fuerza de Washington solo agrava la crisis en la isla.
Peskov señaló además que Moscú no aprueba los métodos de presión violenta que Estados Unidos emplea contra altos dirigentes del Gobierno cubano. Sus declaraciones se dieron en referencia a las acusaciones presentadas por el gobierno estadounidense contra el expresidente cubano Raúl Castro.
El 20 de mayo, el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, confirmó cargos contra Raúl Castro por una supuesta conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses. De acuerdo con Washington, también enfrenta delitos adicionales por destrucción de aeronaves y cuatro cargos de asesinato.
Los señalamientos están ligados al incidente de 1996, cuando cazas cubanos derribaron dos avionetas de Hermanos al Rescate, organización de exiliados cubanos en Miami. En ese hecho murieron cuatro tripulantes. La versión cubana sostuvo que las aeronaves violaron su espacio aéreo, mientras que una investigación de la Organización de Aviación Civil Internacional concluyó que el ataque ocurrió en territorio neutral.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, desestimó las acusaciones estadounidenses y afirmó que carecen de sustento jurídico, además de formar parte de una estrategia para justificar la agresión contra la isla.
La tensión se suma al endurecimiento de la política de Washington. El 29 de enero, Donald Trump firmó un decreto para imponer aranceles a las importaciones de países que suministren petróleo a Cuba y declaró una emergencia nacional por la supuesta amenaza que representa la isla para la seguridad estadounidense. Desde entonces, Cuba ha enfrentado una crisis de combustible, parcialmente atenuada con el envío de 100.000 toneladas de petróleo por parte de Rusia como ayuda humanitaria.
Análisis 4T
El caso vuelve a poner sobre la mesa el uso del bloqueo económico como arma de castigo colectivo, una práctica que golpea directamente a la población civil y que, desde una visión humanista, resulta indefendible. La lectura del Kremlin coincide con una verdad conocida en América Latina: las medidas coercitivas unilaterales suelen presentarse como defensa de la democracia, pero en los hechos profundizan el sufrimiento social.
La ofensiva de Washington contra Cuba también revela la lógica del doble rasero. Mientras exige legalidad y orden internacional, recurre a sanciones, presión financiera y acusaciones políticas para asfixiar a un país soberano. Eso no fortalece la paz ni la justicia; fortalece la subordinación.
Para la región, Cuba sigue siendo un símbolo de resistencia frente a la coerción externa. El debate no es solo jurídico, sino civilizatorio: si el derecho internacional vale para todos o solo para quienes concentran el poder.
