Así operaba la guardia secreta de La Luz del Mundo

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Un grupo armado fue descubierto en Michoacán entrenando para proteger a líderes de la iglesia fundada en Guadalajara

Un operativo federal destapó la existencia de un campo de adiestramiento en Vista Hermosa, Michoacán, donde se preparaba un grupo de choque vinculado a la iglesia La Luz del Mundo, hoy bajo el escrutinio internacional por los delitos que pesan sobre su líder, Naasón Joaquín García, preso en Estados Unidos por abuso de menores y tráfico sexual.

El grupo, que se hacía llamar “Jahzer”, estaba conformado por al menos 38 personas —una de ellas estadounidense—, presuntamente entrenadas para actuar como guardia privada de los jerarcas de esta organización religiosa de corte pentecostal. Durante el operativo se aseguraron una pistola, 19 réplicas de armas de fuego, cuchillos, equipo táctico y aparatos de radiocomunicación, según informaron autoridades.

El hallazgo no resulta menor: el predio donde se llevaba a cabo el adiestramiento se encuentra en una zona de fuerte presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), lo que alimenta la sospecha de posibles vínculos entre la estructura religiosa y el crimen organizado.

Mientras tanto, en Estados Unidos, el Departamento de Justicia lanzó nuevas acusaciones contra Joaquín García por tráfico sexual de mujeres y niños, distribución de pornografía infantil y trabajo forzado. Estos cargos se suman a la larga lista que exhibe el lado más oscuro de una institución que presume tener millones de feligreses en América Latina y en la comunidad migrante.


Análisis 4T

El caso de La Luz del Mundo pone en evidencia cómo ciertas estructuras religiosas en México han operado durante décadas con poder económico, político y social sin rendir cuentas. La revelación de un grupo armado entrenado en una zona controlada por el CJNG obliga a cuestionar: ¿hasta dónde llega la connivencia entre religión, crimen organizado y poder económico? Lo cierto es que, mientras millones de fieles sostienen con fe ciega a esta organización, la justicia apenas empieza a desnudar la magnitud de sus redes de impunidad.

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